sábado, 15 de noviembre de 2014

7 Noches de Pecado - Lacey Alexander


7 Noches de Pecado - Lacey Alexander





De la autora de Voyeur nos llega esta apasionante novela acerca de siete eróticas noches en la Ciudad del Pecado, cada una de ellas más excitante que la anterior...
Brenna Cayton no necesita un hombre. Al menos, eso es lo que sigue diciéndose a sí misma. Entonces, su jefe la manda a un viaje a Las Vegas para asegurarse de que Damon Andros —el hombre más sexy de toda la industria de la música— satisface su imagen de chico malo. Pero antes de que se dé cuenta, el negocio se convierte en un placer extremo, cuando Damon saca a la luz su lado más travieso, y hace realidad cada una de sus fantasías más salvajes.
Ahora solo tiene siete sensuales noches para cometer cada pecado que se le presente. Porque puede que una vez que Damon descubra su sucio secretito, no esté dispuesto a volver a satisfacer su lujuria...












4 Summers - Nyrae Dawn



4 Summers - Nyrae Dawn






Charlotte Gates está cansada de ser Charlie Rae. A ella le encanta el lago en donde se crio, sus cabañas de alquiler y pasar sus noches bajo las estrellas... pero por dentro anhela más.
Después de su primer año, la familia de Nathaniel Chase pasa su primer verano en La Aldea. Desde el principio, a Charlotte le intriga. Ella es la chica que siempre dice lo que está en su mente, gana en los juegos nocturnos y, cada vez que mira a través de su telescopio, se pierde en el cielo.
En el transcurso de cuatro veranos juntos, Charlotte y Nathaniel se convierten en mejores amigos, comparten primeras veces, reparan corazones rotos, protegen los secretos del otro, superan tragedias... se enamoran. Y dicen adiós...
Charlie quiere salir de La Aldea. Nate quiere que ella tenga sus estrellas. Y ellos sueñan con ser capaces de hacer todo eso juntos. Pero la vida no es tan fácil como sus veranos.
Cada verano se narra de manera alternativa desde los puntos de vista de Charlie y Nate. Viaja con ellos y sus amigos mientras comparten su historia acerca de crecer, descubrir quiénes son, tomar decisiones difíciles y enamorarse una y otra vez.









1 800 Where Are You - Meg Cabot


1 - When Lightnings Strikes - 1 800 Where Are You - Meg Cabot


Sólo porque su mejor amiga quiere ejercitarse, Jessica Mastriani accede a caminar las dos millas a casa desde la secundaria. Directo a una enorme tormenta de rayos de Indiana –y directo a tener problemas. No es que Jess nunca haya estado en problemas antes. Sus actividades extracurriculares, en lugar de animadoras o H-4, incluye peleas de puños con el equipo de fútbol y un mes en detención -afortunadamente, sentada al lado de Rob, el chico más sexy del último año. Pero este problema es más serio. Porque de alguna forma en esa larga caminata a casa, Jessica adquirió un nuevo talento. Un increíble poder que puede ser utilizado para el bien… o para el mal.





2 - Codigo Cassandra - 1 800 Where Are You - Meg Cabot


Esta vez Jess estaba de monitora en un campamento para músicos jóvenes, cuando un hombre le pide ayuda para encontrar a su hija desaparecida.















miércoles, 12 de noviembre de 2014

PÁNICO EN LA NOCHE


PÁNICO EN LA NOCHE
Escrito por Gloomy



Lo que voy a contar me sucedió en el año 2.006 cuando me trasladé a Madrid a estudiar Medicina en su universidad. Estaba buscando un piso de alquiler barato por la zona céntrica, y cuando ya lo daba por algo imposible encontré la oferta de alquiler de una habitación, en pleno centro. No tenía pensado alquilar solo una habitación, y aunque el casero era un cincuentón desagradable el precio era tan bajo que decidí aceptar hasta que encontrara algo mejor.

Me instalé a los dos días y tras pasar una semana en aquel lugar, decidí que me marcharía lo antes posible. Como sospechaba, el casero era una persona detestable, con la que intentaba hablar solo lo imprescindible, y si podía evitar encontrármelo, mejor. Sin embargo, el no era el principal motivo. Había algo en aquella casa que me inquietaba.
Era una extraña sensación que flotaba en el ambiente, y que me ponía los pelos de punta. En mi habitación, la temperatura siempre era más baja que en el resto de la casa, y por las noches me invadía una sensación de frío que me impedía dormir bien.
Todo crujía en aquel viejo caserón, y durante mis noches de insomnio podía escuchar el más mínimo sonido que hicieran los vecinos, el ruido lejano del ascensor, o el goteo de las cañerías. Me levantaba cansado y con ojeras, y apenas si podía estudiar por las mañanas de lo agotado que quedaba.
Una noche me acosté tarde después de haber pasado varias horas estudiando, y como de costumbre, no pude dormir. Me entretuve escuchando el soniquete de un lejano programa de televisión, que algún vecino tenía puesto. En aquel momento creí escuchar una respiración entrecortada, y asustado dejé de respirar de golpe. Esperé un segundo...dos segundos...tres segundos...debía haber sido mi imaginación...y entonces, la escuché de nuevo.
Era muy débil, casi un suspiro, y provenía del hueco de la cama que quedaba a mi izquierda. Me quedé paralizado como una piedra, escuchando aquella respiración entrecortada a menos de diez centímetros de mí. Tenía los ojos cerrados con fuerza, y el corazón latiéndome tan rápido que pensé que iba a darme un infarto. Una ráfaga gélida me recorrió el cuerpo entero, y me puse a temblar de forma incontrolada.
Aquello no podía estar pasándome, no debía ser real y sin embargo estaba ocurriendo. Aunque el pánico me dominaba logré convencerme de que se trataba de una pesadilla causada por el insomnio, y que no había nadie a mi lado. Intenté moverme, pero estaba tan aterrorizando que tuve que hacer un esfuerzo para girar la cabeza poco a poco hacia mi izquierda, y sentí como la corriente gélida me helaba la cara. Aunque el miedo me estaba corroyendo por dentro, conté hasta diez, abrí los ojos de golpe y...
Grité... grité con toda mi alma hasta desgarrarme las cuerdas bocales y hacer que mis alaridos resonaran por todo el bloque. Cuando el casero irrumpió en mi habitación yo aún estaba gritando en estado de shock. No podía quitarme de la cabeza lo que había visto... aquella mujer que me observaba con un gesto de terror indescriptible, y una mirada triste, tan triste...
El casero me hizo callar a guantadas, y logré controlarme un poco. Me extraño mucho que el casero no me pidiera explicaciones por tantos gritos; se limitó a echarme la bronca por armar ruido y se marchó otra vez a su habitación. No estoy muy seguro, pero juraría que lo noté nervioso, quizás demasiado nervioso.
A la mañana siguiente, yo aún seguía impactado por lo ocurrido por la noche, y me encontré al salir de la casa a Dolores, la única vecina del bloque que conocía, que me preguntó que tal me encontraba. Le respondí que bien, y estuvimos hablando un rato acerca del casero. Por lo visto, no le caía bien a nadie del bloque. Tenía fama de ser un maleducado y un violento, y al poco de estar hablando salió el tema de su mujer.
La pobre Carmen, la de palizas que tuvo que aguantar de ese cerdo antes de que dejarnos....Comentó Dolores
¿Como murió?.
La encontraron muerta en la habitación en la que duermes tú ahora. Dijeron que se había suicidado, pero a mi no me engañan. Estoy segura de que la mató su marido, y se las apañó para que pareciera un suicidio.
Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo y subí corriendo a la casa a recoger mis cosas. No pensaba pasar allí ni un solo día más. Cuando ya lo tenía todo listo para irme, revolviendo entre los cajones encontré una vieja foto bastante descolorida. Por la parte posterior de la foto, podía leerse en una letra bastante mala:
Viaje de Carmen a Segovia, enero de 1.987
Se me heló la sangre al verla. Era ella, no cabía duda. La mujer que había visto cuando abrí los ojos, frente a mí, con su terrorífico gesto de terror, y su tristeza abrumadora. Guardé la foto en su cajón y huí de aquel lugar corriendo todo lo rápido que pude. Por temor a que me tomaran por loco no le conté lo que me había sucedido a nadie, y nunca más volví a saber de aquel casero, ni de su difunta mujer.
Tras esta experiencia tuve varias crisis de insomnio, no podía dormir y estuve estar en terapia psicológica algunos meses. Ahora que han pasado casi dos años desde que pasó esto ya lo veo como algo lejano, que parece no haber ocurrido nunca. Sin embargo, en algunas noches frías de invierno aún me parece ver en sueños los ojos muertos de aquella mujer, y escuchar su respiración entrecortada al otro lado de la cama...

martes, 11 de noviembre de 2014

EL FANTASMA DE LA ESCALERA


EL FANTASMA DE LA ESCALERA
Escrito por Rolldi



Desde hacia muchísimo tiempo, sabía con seguridad, que entre los antiguos y descuidados muebles de mi casa y la melancolía reinante de cada habitación, una solitaria y torturada alma vagaba en busca de un consuelo. Sin encontrarlo, pasados numerosos años, su dolor se acrecentó hasta limites insospechados, haciendome notar con mayor intensidad su presencia.
Muchas noches he pasado con la inquietud en mi sangre tras haber sentido alguna manifestación suya, de la índole que fuese y haberme hecho estremecer mientras que todos los habitantes cercanos a mi casa descansaban. Sin embargo, nunca tuve valentía para preguntar o gritar al fantasma, por miedo a estar loco o por propia vergüenza ajena, pero, si, lo sabía.
El lugar para mis adentros más odiado de la casa era la escalera principal, situado en el ala norte de esta, justo enfrente de las puertas delanteras, que conducían a todas las habitaciones de la casa, directa o indirectamente. Cada vez que me acercaba a ella, un sentimiento de desolación y tristeza asolaba mi frágil alma, obligándome a alejarme lo más rápido de ella y convirtiendo un simple camino a las plantas superiores en una ola de nerviosismo. Fue muy duro convivir con el fantasma y más con mi alma acongojada de su presencia, por lo que, desesperado, intenté encontrar alguna solución racional.
Pensé que cambiando algún objeto de lugar el problema desaparecería, pero me equivoqué, el sentimiento de soledad y tristeza siguió persistiendo. Una noche, decidí cambiar algún objeto cercano a la escalera o que tuviese que ver con el recibidor. De hecho, no lo cambié por otro, si no que lo aparté a la habitación más recóndita de la casa y a la que menos accedía. Esa misma noche volví a escuchar los habituales ruidos con los que solía dormir, por lo que supe con seguridad que el procedimiento no había dado resultado. Tras vanos intentos con sillas, jarrones, esculturas y cuadros, di por terminado el trabajo y me puse a trazar algún plan para dar caza al fantasma.
Lo primero que se me vino a la cabeza fue la idea de dormir frente a la escalera para poder sentir mejor al fantasma, pero tenía realmente miedo, no estaba habituado a tratar con estos seres extraños y temía por mi vida. Pese al miedo, esa misma noche me dispuse a desplazar uno de los sofás del salón justo enfrente de la escalera, ya que la cama pesaba realmente mucho, y a colocar en uno de los muebles de trofeos unas cuantas velas para no quedar en completa oscuridad durante la noche.
Hacia las once de la noche, cuando por entonces ya había oscurecido debido al invierno, los ruidos comenzaron. Yo ya me encontraba tumbado, con la inmensa escalera como guardián y cinco velas iluminando parte de esta. El resto de la escalera no era visible, pero los ruidos si eran audibles, de hecho, perfectamente y provenientes de la parte alta de la escalera. No sabía de que se podía tratar.Quizás sea un ratón o el crujir de la antigua madera Pensé para tranquilizarme, pero los ruidos no cesaban ni un momento. Mis sospechas se vieron fundadas tras permanecer un largo rato escuchando. Era la madera la que crujia, de hecho, el continuo ruido me llevó consigo a la profunda inmensidad del sueño, encontrandome a la mañana siguiente perfectamente descansado pero sin un dato fiable al que aferrarme en la busqueda de un nuevo plan para dar caza al fantasma.
Tardé largos ratos pensando, entre el café de primera hora de la mañana y el precioso espectáculo que formaba el atardecer en el horizonte, para tramar mi nuevo plan. Esta vez debía ser lo más cauteloso posible ya que tendría que ocultarme de su "vista" para no alertarle. Mi plan consistía en, básicamente, intentar captarlo con mi linerna. Durante la noche rondaría aldedor de la escalera y el recibidor con sumo cuidado y con la linterna apagada hasta notar su presencia, cuando entonces, yo encendería la linerna rápidamente y lo captaría averiguando quien es y librandome de la duda que tenía desde hace años.¡Si! ¡Era buen plan!
Aquella noche, con el estómago lleno de cafés para matar el insomnio, me aventuré cercano a la escalera con la linterna apagada. También cuidé de no dar pasos que pudieran ser audibles fácilmente por el fantasma. Cruzé, delante de la escalera, el recibidor y entré por un largo pasillo situado a la derecha del recibidor. Aquello más que una escalera parecía una tenebrosa cueva. Lentamente, empecé a andar por el pasillo mientras mi corazón palpitaba más intensamente que nunca y comencé a divisar algo que se movía al fondo de este. No sabía lo que era y ese sentimiento de miedo se vió reforzado por las numerosas estatuas medievales y barrocas que colgaban de las paredes donde un fino hilo de luz iluminaba sus demoníacas caras y me atormentaban persiguiendome hasta el interior de mi subconsciente. Yo, mientras tanto, seguía dando lentos y forzados pasos dejando tras mía la escalera y adentrándome en el pasillo. Aquella cosa seguía moviéndose y no se cansaba nunca, describiendo una parábola en el aire; pero ya la veía. Era una especie de sustancia poco densa y de color blanquecino, que flotaba en el aire que con mis restados pasos se fue diluyendo hasta desaparecer completamente. Ahora solo quedaba la oscuridad de la noche acompañada por aquellos filos hilos de luz, que habían cambiado de intensidad, pero que seguían iluminando las caras de las estatuas y dándoles esa faz demoníaca. Sin saber porque, un arrebato de miedo surgió en mi alma haciendome encender la linterna y salir corriendo de ese pasillo. Llegué a mi habitación y me lancé a la cama para descansar de la experiencia.
Al día siguiente ya me encontraba mucho mejor pero seguía pensando en lo pasado la noche anterior y mi corazón se seguía sobrecogiendo al recordar las caras de las estatuas. Sus rasgos faciales eran acentuados, tenían la barbilla puntiaguda y los ojos en un tono agonizante, cuyas pupilas parecían las de un loco en éxtasis.
No me atreví a intentarlo esa misma noche, si no que decidí esperar a la noche siguiente para aventurarme en la escalera. Mi impaciencia porque llegase la noche siguiente contrastaba profundamente con el terror que días antes carcomía mi espíritu. Tenía una gran curiosidad pero una ráfaga de intuición me indicaba que en estos fenómenos había algo que yo ya conocía pero no recordaba. En este instante me vinieron a la mente, por segunda vez, imágenes de las terroríficas caras de las estatuas, haciendome creer que eran las propias estatuas las que se introducían en mi subconsciente para aterrarme, o quizas, fuesen ellas mismas las que provocaban los ruidos en mitad de la noche y hacían levitar algunos objetos. Seguramente querrían aterrorizarme para quedarse ellas solas con la casa. ¡Querrían ocupar cada una de las habitaciones con sus diabólicas presencias y aterrorizandome pretendían cumplir con su cometido! Fuera como fuese, no podía permitirlo y esa misma noche desplacé uno de los sillones al recibidor; sin preocupaciones llevé, de nuevo, unas velas y me senté en dirección a la escalera con la mirada desafiante.
Pasaron las horas y me quedé dormido. Los largos ratos de silencio me sumieron en lo inevitable y más esperado, el sueño. De pronto, algo extraño me despertó en mitad de la noche. Era un ruido seco, pero lo suficientemente fuerte como para hacer que me despertara. Mientras me ponía en pié, con la mirada fija en un punto de la escalera, un vapor blanquecino que parecía proceder de todas las estancias circundantes, formó en uno de los rellanos un montoncito, que a medida que pasaban los segundos iba vislumbrando lo que parecía ser la cara de una persona. Era muy bella, pero aún le quedaban los ojos y la boca. Cuando estos se formaron, el terrormás absoluto invadió mi alma. Di dos pasos atrás, rápidamente, y tropecé con el sillón cayendo de espaldas. Esa cara, esa cara...¡Era la de mi difunta esposa! ¿Qué hace aquí mi esposa? ¿¡Qué podría querer de mí!?
Sin que pasasen más de dos segundos, tirado todavía en el suelo, rompí a llorar y recordé por primera vez desde aquel día lo que había sucedido entre nosotros. Le confesé entre lágrimas lo que hice y le dí explicaciones más que suficientes para que me perdonase, pero yo sabía bien que lo que hice era imperdonable.
Mi esposa solía cada noche, debido a su sonambulismo, dar paseos por casa , y especialmente, por la escalera porque según ella estaba maldita y necesitaba ser bendecida. Pese a sus advertencias, no me la tomé en serio y seguí viviendo tranquilamente sin prestarle atención. Su grado de obsesión llegó a límites insospechados y la llevé a un psiquiatra, pero no consiguió curarla y su problema nocturno se convirtió en, también, diurno. Una noche llegué a casa completamente borracho y la ví ahí , dando vueltas por la escalera en plena apoteosis sonanbulista, cuando en un arrebato de ira y sin pensarlo dos veces... La maté.

MIEDO A ESTAR SOLA


MIEDO A ESTAR SOLA

Escrito por Audrey



Son las 3 de la mañana... No consigo conciliar el sueño. No sé que me pasa desde esta tarde, la cabeza no para de darme vueltas, y de vez en cuando todo se vuelve oscuro, mi corazón se acelera estrepitosamente y no puedo dejar de temblar.
Me preguntó por qué precisamente hoy me han dejado sola en casa, hoy que hace 1 año exactamente desde la muerte de mi prima Vero, que vivía en casa con nosotros porque tuvimos que llevar a mi tía a un psiquiátrico después de la muerte de su marido.
Yo quería mucho a mi prima, era la hermana pequeña que nunca tuve, y lo que sucedió me impactó mucho, tal vez demasiado. Era la primera vez que veía la muerte tan de cerca...
¡Ah! ¿Qué habrá sido ese ruido? He oído como si dieran un golpe en la pared, pero seguro que es mi imaginación... Por mucho que pasen los años, no me gusta quedarme sola en casa por la noche, pero... ¿otro ruido? Creo que esto no es mi imaginación, pero seguro que son los vecinos, que parece que no duerman nunca.
...
He conseguido dormir un poco, sin embargo son las 5 de la mañana todavía, y veo una extraña luz que asoma por la puerta de mi habitación... ¿mis padres habrán llegado? Es la única explicación que se me ocurre. Sí, eso debe ser, voy a llamar a mi madre y preguntarle cómo es que han venido hoy si volvían mañana, tal vez haya ocurrido algo.
¿Mamá, estáis aquí? ¿Qué ha sucedido? LLamó desde mi habitación, sin levantarme de la cama. Sin embargo no hayo respuesta alguna.
¿Mamá, me oyes? ¿Qué pasa? De nuevo, el más absoluto silencio.
Esto es demasiado extraño, no es normal que no me responda. Será mejor que me levante a ver que pasa, aunque sinceramente estoy un poco asustada... Me levanto de la cama, salgo de la habitación al pasillo y... Mi aliento se para en ese momento al contemplar la escena macabra...
...
Acabo de despertarme, estoy tirada en el pasillo, parece que me había desmayado. Veo el rostro preocupado de mi madre. Yo estoy temblando, no puedo quitarme de la cabeza lo que he visto, es imposible... ¿no me estaré volviendo loca? Comienzo a llorar y mi madre no hace más que preguntarme que ha sucedido, así que entre sollozos logro contárselo:
Anoche no podía dormir, y ví una luz en el pasillo. Me levanté a ver que era... y ví a mi prima Vero... y estaba clavándole un cuchillo a mi tía, mientras esta lloraba y se desangraba en el suelo...
Cielo, has tenido una pesadilla, tu prima murió y tu tía está en un psiquiátrico, lo que cuentas es absurdo. Además, tú ves alguna mancha en el pasillo...
El teléfono suena, y lo coge mi madre. Se está poniendo blanca por momentos... Cuelga el teléfono y me dice:
Tu tía falleció anoche alrededor de las 5 de la mañana. Tenía un cuchillo en la habitación y nadie se dió cuenta. Se lo clavó por el pecho y la tripa hasta morir desangrada. La han encontrado esta mañana, nadie se dió cuenta...
No sé si mi prima, o su espíritu, más bien, me avisó de lo ocurrido... O fue ella la que lo hizo... No sé qué pensar, pero estoy muy asustada y posiblemente esta noche no pueda conciliar el sueño.

MIS MIEDOS


MIS MIEDOS



Escrito por RuBo


Abres la puerta sabiendo lo que te espera y su mirada muerta y blanca se te clava en tu mente. Su pelo rizado color rojo chillido y sus coloretes anaranjados, parecen sacados de una película de terror. Su expresividad burlona parece mofarse de todo aquel que se encuentre a su lado, y eso hace despertar en mi un odio y un temor enorme hacia ese ser, en apariencia infantil con la misión de alegrar y hacer sacar un sonrisa, pero en realidad un ser que solo consigue sacar el miedo y la intranquilidad.Noches en vela he pasado, intentando llegar a alcanzar una mirada directa a los ojos de ese muñeco...pero ha sido imposible. Ni siquiera la seguridad al arroparme hasta la cabeza que tenia de pequeño ha conseguido dejarme dormir. Uno, solo piensa en ese muñeco:¿Qué hace? ¿Sigue quieto? !Que no se mueva, por favor!...todo menos dormir.Hasta tal punto puede llegar el miedo que a veces se traspasa la linea de la locura. Tu obsesión hacia él, puede llegar ha hacerte pensar cosas en las que nunca podías imaginar, cosas malas, cosas para hacerle que planeas incluso horas antes de encontrarte con él de nuevo sentado en la estantería observándolo todo.Pero llega un día, en que abres la puerta y su mirada muerta y blanca no te asusta. Creces, y algo que nunca habías podido hacer como tocar a ese muñeco abandonado lo consigues. Y con mucha fuerza, porque no es fácil superar un miedo, lo agarras de esa cabellera de serpientes y sin remordimiento lo sacas de tu cuarto, dejando así, después de tanto tiempo, esa estantería sin nadie vigilando.Tardas en poder volver a dormir, pero el tiempo todo lo cura y lo consigues.En conclusión, es tanta la implicación que ese diablo ha tenido en mi vida, que ahora no puedo ni ver a la gente disfrazada, ni una película, ni nada de ese ser terrorífico al que llaman payaso.

LA SOMBRA OCULTA




LA SOMBRA OCULTA


Escrito por RuBo


Una sombra débil se reflejaba sobre la vitrina del comedor. No hacía falta ser muy listo para ver que era un comedor atípico. Sus cajoneras y estantes metálicos estaban herrumbrados y corroídos por el paso del tiempo, o tal vez por su excesivo uso. Pero centrémonos en la sombra...aquella maldita sombra.

Tendríamos que remontarnos 2 años para saber que pasó en aquel comedor, extraño sin duda y algo oscuro. Allí vivió un hombre, precario, tímido, sin amigos, y con una obsesión, su muerte. Tendría unos 35 años, no recuerdo bien, pero de lo que si que me acuerdo es de su silla de ruedas, vieja y oxidada.
Aquel extraño hombre no podía andar, debido a un accidente de tráfico que le costó la pierna, un hierro le atravesó el muslo que no tardó en gangrenarse.

Se pasaba las horas delante de su vitrina de cristal, mirándola y observándola, como si de ella fuera a salir algún movimiento, pero nunca paso nada.

Un día su obsesión llego a un extremo y tomando uno de los trozos de cristal de la vitrina que tanto admiraba se degolló.
Ahora 2 años después, su cuerpo sigue tendido sobre su silla, observando aquella vitrina y produciendo una sombra, pequeña, pero maldita sombra.

lunes, 10 de noviembre de 2014

LUZ DE VELA


LUZ DE VELA



Escrito por Ami


Esto sucedió hace ya tiempo, cuando yo era pequeña, durante las vacaciones nos fuimos a quedar a casa de mi bisabuela que falleció tiempo atrás antes de que yo naciera y que ahora su casa sirve como lugar para quedarnos cada semana santa o vacaciones de verano.
Recuerdo que una noche como normalemnte suele suceder se fue la luz en todas las calles del pueblo, como era verano hacia mucho calor así que la gente aprovechaba para salir afuera, sentarse en una silla o mecedora y platicar entre ellos mientras esperaban que volviera la luz, algunos niños se ponian a corretearse en las calles obscuras y otros jugaban si alejarse de sus padres; en ese entonces yo era muy pequeña así que preferí no salir y quedarme dentro con mi abuelo al que le pedí, por temor a que algo pareciera en la obscuridad, que me encendiera una vela.
La colocó en la ventana que daba al pasillo del cuarto contiguo al patio para que iluminara y de esa forma me diera cuenta que no habia nadie o nada ahí. Absorta en la luz que temblaba ante mis ojos empecé a sentir sueño, mi abuelo me recostó en la amplia cama en la que dormian el y la abuela y me cubrió con una sabana, se recostó a un lado mio mientras esperaba a que yo durmiera cuando afuera una de mis tias lo llamó. Le rogué que no se fuera porque tenia miedo de que me dejara sola.
No te va a pasar nada, lo mismo que hay en la noche existe en el día.
Dijo tratando de tranquilizarme y salió.
Durante horas me quedé observando el techo, mirando el foco y rezando en silencio que la luz volviera. Entonces sentí un fuerte escalofrio y la presencia de alguien a un lado mio en la ventana, me volví hacia ese lado aun recostada en la cama y con los ojos cerrados, esperando para no ver nada. Lentamente los fui abriendo, primero los ojos se fueron adaptando a la luz de la vela, y poco a poco, pude ver en la habitacion contigua una figura, llevaba un camisón largo y amarillento, como esas ropas antiguas que solian usar hace tiempo, los olanes comenzaban en los puños y despues se extendian a lo largo en el pecho, mis ojos seguian desde abajo atenta a la figura y entonces comenzé a llorar en voz baja, los olanes terminaban en el cuello... y el cuello terminaba hasta ahí, en un pedazo de carne obscura como si le hubieran arrancado la cabeza.

La mejor decoracion de halloween


La mejor decoracion de halloween 



Sara y Cathy eran las típicas vecinas envidiosas que no se soportaban la una a la otra. Detrás de la falsa cordialidad y amabilidad que demostraban cuando estaban juntas, existía un profundo rencor y envidia que ninguna de las dos dudaba en mostrar cuando la otra se daba la vuelta.

Rumores, acusaciones e incluso algún que otro arañazo en la chapa de sus coches o una rueda pinchada eran habituales. No en vano se conocían desde el instituto y el amor de un chico ya las había convertido en enemigas feroces desde entonces.

A pesar de que habían pasado muchos años y de que a ambas les había ido muy bien en la vida ―ambas estaban casadas, residían en el barrio residencial más caro de la ciudad y gozaban de todo tipo de lujos―, su rencor no hacía más que crecer y aprovechaban cualquier excusa para competir en una ridícula carrera por ver cuál era mejor y si era posible ridiculizar a la otra. Este año no iba a ser la excepción, ya que en el barrio se celebraba un concurso por Halloween para ver quién llevaba el mejor disfraz y qué casa había sido mejor adornada.

Tanto Sara como Cathy confiaban en que ganarían ambos concursos. Sara había contratado a una diseñadora de ropa famosa para que le creara el disfraz de vampiresa más espectacular y sexy que jamás se había visto, incluso le habían confeccionado una prótesis dental a medida para simular sus colmillos. El resultado era digno de súper producción de Hollywood. Por su parte, Cathy llevaba un disfraz de bruja espectacular, no resaltaba su belleza como el de Sara pero era mucho más aterrador y llevaba varios trucos de magia para asustar a los niños, así como un enorme sapo vivo que guardaba en su bolsillo para asustar a los más valientes.

En cuanto a la decoración, ambas habían tirado la casa por la ventana y habían gastado varios miles de euros en iluminación, telarañas falsas, máquinas de humo seco, las más espectaculares calabazas talladas a mano y muñecos a tamaño real de todo tipo de monstruos.

Antes de comenzar los concursos ambas se dedicaron una mirada mezclada de odio y burla, pensando que la otra no tenía ninguna opción de ganar, ya que cada una guardaba un as en la manga para ganar el primer premio.

El concurso de disfraces transcurrió según lo previsto y poco tiempo después quedaban dos finalistas, Sara y Cathy. La falsa sonrisa de ambas mientras se mostraban en público era digna de un verdadero concurso de reinas de belleza, ambas tenían preparado su discurso de falsa modestia y fingida sorpresa. Lo que no esperaba Cathy es que Sara, mientras estaban en el escenario, abriera un poco más la raja de su falsa mostrando una de sus espectaculares piernas y dejando embelesado al jurado masculino que no dudó en coronarla como mejor disfraz. De poco le sirvió a Cathy haber llevado en la mano ese repulsivo sapo que parecía soltar un moco asqueroso, su esfuerzo había sido en vano y, si perdía el premio a mejor decoración, Sara se lo estaría restregando por la cara todo el año.

Pasados unos minutos comenzó el concurso y nuevamente no había sorpresas, las dos casas mejor decoradas eran las de Sara y Cathy. El jurado se acercó a la casa de Sara y allí empezó el verdadero festival: fuegos pirotécnicos, juegos de luces sincronizados con la música que eran coordinados por unos especialistas coreanos que le habían costado un ojo de la cara a Sara. Una decoración que parecía salida de una de las atracciones de un parque de diversiones. Pero el plato fuerte fue cuando liberaron al menos 100 gatos negros que tenían enjaulados y dispuestos a hacer aparición cuando acabara la música.

La gente quedó impresionada y estalló en aplausos, Cathy también quedó un poco preocupada, su sorpresa también era espectacular pero no esperaba que la competición fuese tan reñida. Rápidamente se apresuró a regresar a casa para coordinar el espectáculo, diez minutos después el jurado visitaría su hogar y tenía que estar todo dispuesto.

Al llegar ordenó a los miembros de su equipo (había contratado bailarines y técnicos de sonido) que se colocaran en sus puestos; pero estaba nerviosa, muy nerviosa y la gente cuando se encuentra en ese estado tiende a cometer errores.

El jurado llegó y su función comenzó, la casa en una completa oscuridad se iba iluminando a trozos y en cada una de las ventanas una pantalla y un proyector colocado por detrás mostraban diferentes habitaciones en las que había asesinos, se escuchaban gritos de tortura y salpicaba la sangre o aparecían fantasmas. Sin duda Cathy había optado más por el terror que por el espectáculo audiovisual como Sara. Pero su plato fuerte estaba a punto de comenzar…

De repente y al ritmo de Thriller de Michael Jackson, una manos empezaron a salir de debajo de la tierra de su jardín. Un espectacular grupo de baile disfrazado de zombis apareció en el cementerio figurado que había en su terreno y comenzó a bailar de forma sincronizada.

La gente bailaba, reía y grababa en vídeo todo el espectáculo, sin duda todo estaba saliendo a la perfección. Cathy desde lo alto de un árbol de su jardín preparaba el truco final, un conjunto de arneses atados a una rama alta servirían para que ella hiciera su aparición volando sobre su escoba. Era un sistema complicado que le habían tenido que explicar más de diez veces unos especialistas en escalada que había contratado. Los nervios del momento provocaron que Cathy tuviera un error fatal. Una de las cuerdas había quedado mal fijada y se soltó cuando Cathy saltó del árbol para aparecer volando sobre los zombis…

La cuerda restante se enredó en su ropa y el peso de su cuerpo comenzó a ahogarla, estaba colgando como si acabara de ahorcarse pero para su desgracia la muerte no tuvo la bondad de partirle el cuello; en su lugar, comenzó a asfixiarse lentamente mientras pataleaba luchando por su vida.

La gente no salía de su asombro, pensando que se trataba de parte del espectáculo aplaudían y coreaban el nombre de Cathy. La canción terminó y la risa malévola de la canción de Michael Jackson dio el broche final a una función impresionante. Las piernas de Cathy perdieron su fuerza y dejaron de moverse. Murió ahorcada sin que nadie se diera cuenta a pesar de que decenas de personas observaban el espectáculo.

Nadie dudaba de que Cathy debía ganar, incluso Sara reconoció en sus adentros que había sido vencida. El jurado dictaminó que era la justa ganadora del primer premio a la casa mejor decorada.

Pero nadie acudió a recoger el premio.

Mientras la gente se preguntaba dónde estaba Cathy, un grupo de niños se divertía jugando con el “muñeco” de bruja que colgaba del árbol. Le tiraban piedras y caramelos, estaba tan bien hecho que ninguno se atrevió a acercarse demasiado.

Hasta el día siguiente, nadie se dio cuenta que la bruja ahorcada que había en el jardín era en realidad Cathy, quien por su rivalidad con la vecina había dado la vida para ganar el concurso.

Nanis